La tensión entre el Gobierno central y el Municipio de Guayaquil suma un nuevo capĆtulo. Esta vez, 12 concejales decidieron pronunciarse pĆŗblicamente para cuestionar la intervención estatal en la empresa municipal de seguridad Segura EP y, de paso, cerrar filas con la AlcaldĆa.
En un comunicado difundido este lunes 16 de febrero de 2026, los ediles ratificaron su respaldo al alcalde Aquiles Alvarez y a la alcaldesa subrogante Tatiana Coronel, en medio de un escenario polĆtico que ya muestra seƱales de confrontación institucional.
Un respaldo que busca mostrar unidad
El pronunciamiento llega despuĆ©s de que el Ministerio del Interior de Ecuador y la PolicĆa Nacional del Ecuador tomaran control de las instalaciones y del sistema de monitoreo de la empresa municipal, en el contexto de los recientes incendios estructurales registrados en la ciudad.
Los concejales aseguran que se mantienen “firmes y cohesionados” y remarcan que el alcalde fue elegido por voto popular, mientras que la autoridad subrogante actĆŗa conforme a la Constitución. El mensaje es claro: proyectar estabilidad en medio de la crisis.
Pero mĆ”s allĆ” del respaldo polĆtico, hay una lectura estratĆ©gica. Cuando un bloque se muestra unido, intenta reducir la percepción de vacĆo de poder y evitar que la narrativa de control pase completamente al Gobierno.
¿AutonomĆa vulnerada o medida necesaria?
El punto mĆ”s sensible del comunicado es la acusación de que la irrupción en Segura EP serĆa un hecho “grave” que vulnera la autonomĆa municipal.
SegĆŗn los concejales, los allanamientos no dejaron resultados materiales: no hubo incautaciones ni cambios en la administración. Por eso advierten que acciones que excedan la necesidad jurĆdica podrĆan convertirse en una intromisión indebida.
En otras palabras, el debate de fondo no es solo operativo —quiĆ©n maneja las cĆ”maras o los sistemas— sino polĆtico: ¿hasta dónde puede llegar el Estado cuando se trata de una entidad municipal?
La postura del Gobierno
La intervención se ejecutó la noche del domingo 15 de febrero bajo la administración del presidente Daniel Noboa. El operativo incluyó el bloqueo de accesos al edificio y el control de la información estratégica de la ciudad.
El ministro del Interior, John Reimberg, fue directo al cuestionar la gestión de emergencias y alertar que el sistema de videovigilancia manejaba datos sensibles sobre el movimiento urbano.
AdemĆ”s, sostuvo que Segura EP habrĆa incumplido disposiciones relacionadas con el almacenamiento de información, por lo que la PolicĆa asumirĆ” el control de cĆ”maras y salas de mando mientras avanzan las investigaciones por los incendios en el centro de la ciudad.
MĆ”s que seguridad: un pulso polĆtico
Lo que estĆ” ocurriendo en Guayaquil no parece ser solo un tema tĆ©cnico de seguridad. El episodio abre un frente polĆtico entre el poder central y el municipal, un choque que en Ecuador suele escalar rĆ”pidamente porque toca una fibra sensible: la autonomĆa local.
Si el Gobierno logra justificar la intervención con resultados concretos, podrĆa reforzar su narrativa de control y orden. Pero si no aparecen hallazgos contundentes, el Municipio tendrĆ” argumentos para posicionar la medida como un exceso de poder.
Por ahora, lo Ćŗnico claro es que el conflicto apenas comienza —y que la seguridad se ha convertido, otra vez, en terreno de disputa polĆtica.

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