El consumo de diésel premium en el sector eléctrico ecuatoriano se disparó un 107,26% en el último año, evidenciando la presión extrema sobre el sistema energético nacional.
Según datos de Petroecuador, el uso de este combustible pasó de 39.421 barriles en el primer trimestre de 2025 a 81.707 barriles entre enero y marzo de 2026, en un contexto marcado por apagones, fallas hidroeléctricas y escasez de suministro.
La semana pasada, el impacto ya se sintió en las calles: varias estaciones de servicio en Guayaquil, Daule y Samborondón registraron desabastecimiento de diésel, reflejando una cadena de decisiones que priorizan la generación eléctrica sobre el transporte.
Un sistema eléctrico en emergencia
El incremento no es casual. Responde a una estrategia de contingencia: el Estado está utilizando combustibles destinados al sector automotor para mantener operativas las centrales termoeléctricas.
La generación térmica intenta compensar:
- La caída en la producción de hidroeléctricas clave como Coca Codo Sinclair
- La suspensión del suministro eléctrico desde Colombia
- El fracaso de contratos con empresas como Progen y ATM
- El crecimiento sostenido de la demanda, especialmente en la Costa
Este escenario ha derivado en cortes de luz desde mediados de marzo, principalmente en horarios nocturnos y de madrugada.
El dato que alerta: enero marcó el quiebre
Aunque el consumo total de Diésel 2 —el combustible habitual para generación térmica— creció apenas 2,93%, el comportamiento del diésel premium rompe cualquier tendencia.
El punto crítico fue enero de 2026:
- Enero 2025: 13.707 barriles
- Enero 2026: 50.285 barriles
Esto representa un incremento del 267% en apenas un mes comparado interanualmente.
Golpe directo al bolsillo
Esta priorización tiene consecuencias inmediatas para los ciudadanos.
El diésel premium, que antes estaba subsidiado, alcanzó en abril de 2026 un precio de USD 2,96 por galón, frente a los USD 1,80 que costaba antes del retiro del subsidio.
Hidroeléctricas debilitadas
La crisis se agrava por el bajo rendimiento del sistema hidroeléctrico.
Coca Codo Sinclair, la mayor central del país, opera de forma intermitente debido a:
- Falta de caudal
- Exceso de sedimentos
El 28 de abril de 2026 aportaba el 41% de la generación hidroeléctrica, aunque semanas antes cayó hasta el 21%.
A esto se suma el deterioro del complejo Paute Integral, que cubre cerca del 40% de la demanda nacional.
El embalse de Mazar —clave para este sistema— registró una caída sostenida:
- Inicio de abril: 2.139,71 msnm
- 27 de abril: 2.132,08 msnm
Una reducción de 8,59 metros en menos de un mes, acercándose a niveles críticos.
Sin respaldo internacional
Desde el 22 de enero de 2026, Colombia dejó de vender energía a Ecuador en medio de tensiones comerciales y la imposición de aranceles por parte del gobierno de Daniel Noboa.
Esto eliminó una de las principales válvulas de alivio del sistema eléctrico.
Termoeléctricas viejas y más consumo
Ante la crisis, el Gobierno activó al máximo el parque termoeléctrico, pero enfrenta un problema estructural: gran parte de estas plantas está obsoleta.
Más de un tercio tiene entre 30 y 52 años de antigüedad, lo que incrementa el consumo de combustible.
El resultado:
- 2025: 7.041 barriles diarios
- 2026: 7.704 barriles diarios
Un aumento del 10% en la demanda diaria de diésel.
Problemas para importar combustible
La situación se complica aún más en el frente internacional.
Un contrato para importar 13,44 millones de barriles de diésel premium (USD 1.300 millones) fue declarado desierto en marzo por falta de ofertas.
Actualmente:
- Phillips 66 suministra 2,24 millones de barriles en ocho cargamentos
- Está en curso una nueva licitación por 1,68 millones de barriles adicionales
Las ofertas se recibirán hasta el 7 de mayo de 2026.
Cuellos de botella globales
Factores externos también presionan el abastecimiento:
- Conflictos en Medio Oriente
- Congestión en el Canal de Panamá
El costo de cruce pasó de USD 100.000 a USD 2 millones, lo que lleva a los buques a esperar hasta 10 días para evitar tarifas altas.
Esto retrasa la llegada de combustible al país y reduce los inventarios disponibles.
Producción nacional en mínimos
La Refinería de Esmeraldas, la más grande del país, tampoco logra estabilizar la oferta.
Con capacidad para procesar 110.000 barriles diarios, el 27 de abril de 2026 produjo apenas 44.938 barriles de diésel, afectada por fallas operativas recurrentes.
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