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Anuncios que se disfrazan de noticias: pauta digital contra opositores del Gobierno aparece en pleno proceso electoral

 


Publicidad difundida a través de Google utiliza formatos y hasta identificativos de medios ecuatorianos para presentar contenidos contra figuras como Aquiles Álvarez y Pabel Muñoz. Parte de la pauta revisada por Radio Pichincha aparece bajo el nombre de Digital Gurues S.A. El fenómeno coincide con el proceso de las elecciones seccionales y revive una prÔctica ya detectada durante los comicios presidenciales de 2025.

Una persona entra a una pÔgina de noticias para informarse. Entre una nota y otra aparece una pieza que parece periodística: fotografía de una autoridad, un titular contundente, diseño similar al de un medio de comunicación e incluso el logotipo de una empresa periodística conocida. Pero esa publicación no necesariamente fue elaborada ni difundida por el medio cuya identidad aparece en pantalla.

Este tipo de anuncios estÔ circulando en pÔginas web ecuatorianas en momentos en que el país acaba de atravesar la inscripción de candidaturas para las elecciones seccionales. Entre las piezas revisadas por Radio Pichincha predominan mensajes contra el alcalde de Guayaquil, Aquiles Álvarez, aunque también existen contenidos dirigidos contra el alcalde de Quito, Pabel Muñoz.

Las capturas recopiladas por este medio muestran anuncios con acusaciones y mensajes como “Aquiles se enreda”, “USD 61 millones: la cifra millonaria que sacude el caso Triple A y envuelve a Aquiles Ɓlvarez” o piezas relacionadas con supuestas “salas de espionaje” en Quito.

Radio Pichincha pudo comprobarlo directamente: uno de los anuncios utiliza el logotipo, diseño y dirección web de este medio, pese a que la pieza publicitaria no corresponde a una publicación realizada por esta redacción.

El problema va mÔs allÔ del contenido político. Algunas de estas piezas toman elementos visuales e identificativos de medios ecuatorianos para adquirir apariencia de información periodística.

La estrategia puede inducir al lector a atribuirle credibilidad a un contenido por el prestigio o trayectoria del medio cuya identidad visual fue utilizada.

El nombre detrƔs de los anuncios

Una revisión realizada por Radio Pichincha en el Centro de Transparencia Publicitaria de Google permitió encontrar las piezas bajo el nombre de Digital Gurues S.A.

Al momento de la revisión, la plataforma mostraba 24 anuncios activos asociados a este anunciante. Una parte importante de las piezas políticas identificadas estaba enfocada en Aquiles Álvarez.

Pero existe otro dato relevante: en la información presentada por Google aparece la advertencia “El anunciante aĆŗn no ha verificado su identidad”.

Google explica que su proceso de verificación busca precisamente aumentar la transparencia sobre quién contrata publicidad. Una vez completado, determinada información del anunciante pasa a mostrarse en las etiquetas de identificación y en su Centro de Transparencia Publicitaria.

Según la información observada en la plataforma, Digital Gurues S.A. aparece vinculada a Argentina. Sin embargo, especialistas informÔticos consultados por Radio Pichincha advierten que el dato geogrÔfico mostrado en una plataforma publicitaria, por sí solo, no permite establecer quién ordenó, financió o diseñó una campaña política, por lo que determinar al beneficiario o responsable final requiere una investigación adicional.

Aunque Digital Gurues S.A. sĆ­ existe en Argentina, no es posible determinar que esta empresa sea efectivamente la responsable de pautar estos anuncios, debido a que la identidad del anunciante no ha sido verificada por Google.

Y esa es precisamente una de las interrogantes que deja esta pauta: ¿quiĆ©n estĆ” pagando y cuĆ”nto para que estos mensajes lleguen a los ecuatorianos?

Una noticia que Radio Pichincha nunca publicó

Una de las evidencias mÔs claras encontradas durante la revisión es una pieza atribuida visualmente a Radio Pichincha.

El anuncio asegura: “Caso Triple A: mĆ”s de 100 pruebas documentales, facturas, guĆ­as de despacho y pericias apuntan a la corrupción de Aquiles Ɓlvarez”. En la parte superior aparece el logotipo de Radio Pichincha y en la inferior se incluye la dirección del sitio web del medio.

La pieza no fue producida ni publicada por Radio Pichincha.

Sin embargo, en el Centro de Transparencia Publicitaria aparece asociada a Digital Gurues S.A.

La utilización de la identidad grÔfica de un medio puede provocar que un ciudadano que encuentre el anuncio mientras navega asuma que se trata de una investigación periodística real.

Katherine Herrera, comunicadora polĆ­tica, considera que justamente allĆ­ radica uno de los principales riesgos.

“Si alguien los lee va a pensar que son reales porque tienen logos de medios que sĆ­ existen en Ecuador y, sobre todo, que han tenido trayectoria, por lo que la gente asumirĆ­a que es verdad”.

Herrera sostiene que los ciudadanos deben verificar directamente la procedencia de una información, especialmente durante un proceso electoral.

“Si se ve que hay esa noticia, es fĆ”cil consultar en el mismo medio. AhĆ­ uno se da cuenta si el contenido es real o no”.

De Aquiles Ɓlvarez a Pabel MuƱoz

La campaƱa observada no se limita al alcalde de Guayaquil.

Radio Pichincha también constató anuncios sobre Pabel Muñoz insertados mientras los usuarios navegan por pÔginas informativas ecuatorianas.

En una de las capturas obtenidas durante esta investigación, mientras se consulta una noticia de Extra sobre Aquiles Álvarez, aparecen en los laterales anuncios contra Muñoz.

Uno asegura que el alcalde de Quito “usa cĆ”maras de espionaje para control polĆ­tico en la ciudad”; otro utiliza una estĆ©tica que simula una pieza informativa para hablar de supuestas “salas de espionaje”.

El lector, por tanto, puede estar consumiendo una noticia legítima de un medio y, prÔcticamente en el mismo campo visual, recibir un mensaje político pagado cuya presentación se asemeja a contenido periodístico.

El momento tampoco es menor: Ecuador estĆ” en elecciones

La aparición de esta publicidad ocurre en pleno calendario electoral.

El periodo electoral para las elecciones seccionales de 2027 comenzó oficialmente en febrero de 2026. Y entre el 2 y el 17 de agosto de 2026 se desarrolló la inscripción de candidaturas.

Es decir, la circulación de los anuncios revisados coincide con una etapa decisiva para la definición de las candidaturas.

Esto abre otra discusión: ¿dónde termina la publicidad comercial y dónde comienza una campaƱa destinada a influir electoralmente?

La normativa electoral ecuatoriana contempla restricciones sobre la contratación directa o mediante terceros de espacios en radio, televisión, prensa escrita y medios digitales para realizar campaña electoral, ademÔs de sancionar actos de campaña anticipada.

Sin embargo, las nuevas formas de publicidad programÔtica (anuncios) plantean un problema adicional: un anuncio puede contratarse a través de plataformas internacionales, aparecer dentro de pÔginas que no participaron en su elaboración y ser administrado por intermediarios que incluso se encuentran fuera del país.

“La pregunta para las autoridades electorales es cómo se fiscaliza el origen del dinero, quiĆ©n ordena la campaƱa y quiĆ©n responde cuando la publicidad utiliza la identidad de terceros o difunde información manipulada”, expone Paulo López, experto en campaƱas digitales.

2025: el antecedente de IMS Internet Media Services

No es la primera vez que algo similar ocurre alrededor de unas elecciones ecuatorianas.

Durante las presidenciales de 2025, Radio Pichincha ya documentó anuncios difundidos mediante Google Ads que contenían mensajes falsos o manipulados contra Luisa GonzÔlez, entonces candidata presidencial de la Revolución Ciudadana. Entre las empresas identificadas apareció IMS Internet Media Services.

Ahora, en una consulta reciente, aparecen anuncios bajo el nombre de IMS Internet Media Services, Inc. con piezas institucionales del Gobierno, entre ellas publicidad de BanEcuador y del Biess sobre crĆ©ditos, asĆ­ como una campaƱa gubernamental denominada “Jóvenes en Acción”.

“La diferencia es fundamental y debe quedar establecida: una cosa es comprobar quiĆ©n aparece identificado por Google como anunciante y otra, mucho mĆ”s compleja, determinar quiĆ©n financió la pauta, quiĆ©n ordenó su contratación y quĆ© cadena de intermediarios existe detrĆ”s de ella“, dijo López.

El desafĆ­o para el CNE: seguir el dinero digital

El Código de la Democracia fue construido alrededor de conceptos como campaña, candidato, organización política, gasto electoral y medio de comunicación. La publicidad programÔtica agrega capas que hacen mucho mÔs difícil seguir la ruta del dinero.

Según López, una campaña puede ser diseñada por una empresa, contratada por otra, distribuida por una plataforma global y terminar apareciendo automÔticamente dentro de un medio ecuatoriano.

Eso vuelve indispensable que la fiscalización electoral no se limite a revisar las cuentas declaradas por las organizaciones políticas.

Por otro lado, Herrera advierte que estas estrategias buscan instalar narrativas antes de que el ciudadano llegue a las urnas.

“Las campaƱas ahora en Ecuador dan mucho de quĆ© hablar porque utilizan este tipo de elementos para desacreditar a opositores. Como ciudadanos que elegimos debemos ser conscientes de que todo lo que se ve no siempre es verdad”.

Una elección que también se disputa en la pantalla

El problema de fondo ya no es solamente la existencia de noticias falsas.

Es la capacidad de pagar para que una falsedad se parezca a una noticia, colocarla frente a miles de personas y revestirla con la identidad visual de organizaciones periodísticas que nunca participaron en su elaboración.

La experiencia de las presidenciales de 2025 dejó una advertencia. La campaña de las seccionales vuelve a ponerla sobre la mesa.

Mientras los partidos registran candidatos, presentan responsables económicos y deben someter sus gastos a controles electorales, existe otra campaña que puede desarrollarse simultÔneamente en buscadores, sitios web, videos y redes publicitarias.

AllĆ­ todavĆ­a quedan preguntas sin respuesta: ¿quiĆ©n paga estos anuncios?, ¿cuĆ”nto dinero se estĆ” invirtiendo?, ¿quiĆ©n decide contra quĆ© figuras dirigirlos?, ¿por quĆ© se permite utilizar la identidad de medios que no produjeron esos contenidos?, ¿y quĆ© mecanismos tiene el CNE para identificar al verdadero financista cuando entre el mensaje polĆ­tico y el ciudadano existen plataformas e intermediarios internacionales?

En las elecciones, identificar al candidato es sencillo. Identificar a quien paga para atacar a su adversario puede ser mucho mƔs difƭcil.

Y mientras esa ruta permanezca oculta, el elector enfrenta una campaƱa en la que incluso aquello que parece una noticia puede haber sido, en realidad, un anuncio pagado.

Radio Pichincha

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