La severa caída en los embalses del complejo Paute y el reducido flujo eléctrico importado desde Colombia obligan a Ecuador a sostener su consumo con generación propia este fin de semana.
Ecuador cubrió la mayor parte de su demanda eléctrica con recursos propios durante el fin de semana del 16 al 18 de octubre debido al modesto aporte de energía proveniente de Colombia.
El país vecino entregó entre 40 y 130 megavatios el viernes 16 de octubre. Por otro lado exportó 29 megavatios en la tarde del sábado 17 y 70 megavatios durante la noche del domingo 18.
En este escenario, cabe recordar que el gobierno colombiano señaló que mantendrá la venta de electricidad únicamente si garantiza primero su propio abastecimiento interno.
Para la mañana del lunes 19 de octubre, con corte a las 09:00, el sistema nacional registró una importación de solo 27 megavatios. Bajo este panorama, la central Coca Codo Sinclair asumió el 54 % de la producción hidroeléctrica del país, y brinda un respiro al Complejo Paute integral.
La caída de Mazar
La crisis se profundiza en el austro ecuatoriano, donde el embalse de Mazar registró una cota de 2122,34 metros sobre el nivel del mar hasta este 19 de octubre, ubicándose a pocos metros de su nivel mínimo de operación.
La operadora del sistema mantiene a Mazar con cerca de siete metros de reserva hídrica, pero la falta de caudales obliga a liberar agua para sostener Amaluza. Esta central descendió a 1973,09 metros sobre el nivel del mar, cifra inferior a su nivel mínimo de referencia fijado en 1975 metros.
La restricción de agua limita la capacidad del complejo Paute Integral, conformado por Mazar, Molino y Sopladora, cuyos equipos operan de forma parcial o permanecen fuera de servicio durante varias horas del día.
El especialista energético Alejandro Jaya señala que la ausencia de compras significativas a Colombia exige un esfuerzo extraordinario a las plantas locales. Jaya explica que la reducción del volumen útil en Coca Codo Sinclair puede provocar caídas abruptas de entre 200 y 300 megavatios en la generación nacional.
Esta disminución en la oferta disponible obliga al operador eléctrico a equilibrar la red mediante desconexiones de carga aleatorias o focalizadas en distintas provincias.
Además advierte sobre el enorme riesgo que implica agotar por completo el embalse de Mazar. Dicha pérdida comprometería la operatividad de todo el complejo Paute al no existir reservas acumuladas en Amaluza.
Radio Pichincha

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