INTERMEDIA RADIO

“Noboa ha ofrecido a Ecuador como laboratorio de nueva estrategia antidrogas de EE.UU.”, según Freeman

 

Will Freeman, investigador de estudios para América Latina del Consejo de Relaciones Exteriores, sostiene que el Gobierno de Daniel Noboa ha abierto Ecuador a una nueva fase de la estrategia militar estadounidense contra el narcotráfico. El analista considera que el país sirve como escenario para que la administración de Donald Trump pruebe y exhiba estos métodos.

Ecuador se habría convertido en una especie de “laboratorio” para una nueva fase de la estrategia militar de Estados Unidos contra el narcotráfico en América Latina, según el análisis de Will Freeman, miembro de estudios para América Latina del Consejo de Relaciones Exteriores (Council on Foreign Relations), recogido por el diario británico The Guardian.

“Noboa ha ofrecido a Ecuador como un ‘laboratorio’ para la implementación de esta nueva fase (hundimiento de barcos)”, afirmó Freeman al medio británico.

 La declaración aparece en un reportaje publicado por The Guardian el 26 de septiembre de 2026, que analiza el creciente involucramiento de fuerzas estadounidenses en operaciones contra embarcaciones ecuatorianas en el Pacífico y el respaldo que el Gobierno de Daniel Noboa ha dado a estas acciones.

Freeman va más allá en su lectura de la relación entre Quito y Washington. Según el investigador, el presidente ecuatoriano estaría interesado en proyectar una política de seguridad basada en acciones de alta intensidad y en permitir que Ecuador se convierta en un espacio donde Estados Unidos pueda perfeccionar ese modelo.

“Noboa está interesado en la óptica de una represión muy letal y en hacer de Ecuador un lugar donde la administración Trump pueda refinar esos métodos y mostrarlos”, señaló Freeman, de acuerdo con The Guardian.

Operaciones estadounidenses con respaldo de Noboa

El análisis surge después de una serie de intervenciones estadounidenses contra embarcaciones ecuatorianas. The Guardian reporta que ocho operaciones contra barcos vinculados a Ecuador se produjeron en poco más de dos semanas, hasta el 16 de septiembre.

A diferencia de ataques anteriores ejecutados unilateralmente por Estados Unidos en el Pacífico y el Caribe, el medio señala que esta nueva etapa cuenta con el respaldo abierto del Gobierno de Daniel Noboa, que las presenta como “operaciones conjuntas”.

El caso del barco pesquero Don Rufo forma parte de esos episodios.

Según el testimonio de su capitán, Mero Calderón, recogido por The Guardian, una patrulla estadounidense interceptó la embarcación el 8 de septiembre en aguas internacionales cercanas a Ecuador. Calderón relató que parte de la tripulación fue esposada y vendada antes de que el barco fuera destruido.

El Comando Sur estadounidense sostuvo que información de inteligencia confirmó que la embarcación era utilizada por una organización criminal como una estación flotante para abastecer de combustible a lanchas presuntamente dedicadas al transporte de drogas. Los pescadores han negado esa versión.

La cooperación militar se extiende a tierra

La cooperación entre los gobiernos de Noboa y Trump tampoco se limita al mar. Según el reportaje, Ecuador y Estados Unidos suscribieron un acuerdo que autoriza operaciones conjuntas y concede inmunidad frente a procesos penales al personal militar estadounidense involucrado en determinadas acciones antinarcóticos.

The Guardian señala además que militares estadounidenses han participado en operativos terrestres en Ecuador.

Este escenario es el que lleva a Freeman a describir al país como un “laboratorio” dentro de la estrategia estadounidense.

El debate ocurre, además, mientras organizaciones de derechos humanos cuestionan los métodos utilizados en las operaciones marítimas. El reportaje señala que expertos de Naciones Unidas han cuestionado la legalidad de ataques estadounidenses en el mar y que organizaciones ecuatorianas denuncian afectaciones contra pescadores.

El Comando Sur, por su parte, sostiene que sus operaciones se realizan en cumplimiento del derecho estadounidense e internacional. También ha defendido la destrucción de embarcaciones bajo el argumento de que dejarlas intactas podría permitir que vuelvan a ser utilizadas por redes criminales.

Así, mientras los gobiernos de Ecuador y Estados Unidos profundizan su cooperación en seguridad, la lectura de Freeman coloca una pregunta sobre el papel que está asumiendo el país: hasta qué punto Ecuador se está convirtiendo en el escenario de prueba de una estrategia estadounidense que podría posteriormente extenderse al resto de América Latina.

Radio Pichincha 


 


No hay comentarios: