Riobamba. La construcción de una planta de tratamiento de aguas residuales en el sector Socorro Bajo, parroquia rural de Cubijíes, generó este martes 6 de octubre un nuevo foco de tensión entre habitantes de la zona, representantes de juntas de agua y el Municipio de Riobamba.
La protesta provocó el cierre temporal de la vía Riobamba–Baños, una de las principales conexiones entre Chimborazo y Tungurahua, y afectó la circulación de buses interprovinciales, vehículos particulares y transporte pesado.
Los moradores y dirigentes comunitarios sostienen que su oposición no está dirigida contra las obras de saneamiento ambiental, sino contra la ubicación escogida para la planta, debido a su cercanía con fuentes de captación que abastecen de agua para consumo humano y riego.
Durante la jornada, los manifestantes impidieron el avance de la maquinaria y de los trabajos previstos en el sector, mientras reclamaban la revisión de los estudios que sustentan la localización de la infraestructura.
Comunidad plantea dudas sobre el riesgo para el agua
Uno de los cuestionamientos expuestos durante la protesta fue de carácter técnico. Alfonso Arellano, ingeniero civil y habitante de la zona, manifestó que existen dudas respecto de las condiciones del suelo y la proximidad de la infraestructura con los sistemas comunitarios de agua.
Ante esta preocupación, los moradores plantearon que se realicen análisis independientes sobre la calidad del recurso hídrico y estudios adicionales sobre las condiciones del terreno, antes de que continúe la ejecución de la obra.
El reclamo pone sobre la mesa un aspecto que trasciende la protesta puntual: cuando una infraestructura de tratamiento de aguas se construye cerca de fuentes utilizadas por una comunidad, la confianza en los estudios técnicos y la transparencia de la información adquieren una importancia fundamental.
Municipio defiende la viabilidad del proyecto
Desde el Municipio de Riobamba, en cambio, se sostiene que la obra cuenta con estudios de viabilidad y que su diseño contempla sistemas independientes para evitar la mezcla de aguas lluvias con aguas residuales.
Patricio Guaranga, presidente de la Comisión de Obras Públicas del Municipio, explicó que las aguas lluvias serán conducidas mediante un sistema de drenaje independiente, mientras que las aguas residuales ingresarán al proceso correspondiente de depuración.
El funcionario también advirtió que una eventual reubicación de la planta significaría reiniciar procesos técnicos, legales y presupuestarios, con el consecuente impacto sobre la planificación del proyecto.
La infraestructura forma parte de un plan integral que contempla los colectores Bosques-TUBASEC y Nororiental, con una inversión que bordea los 7 millones de dólares.
Una obra millonaria frente a una preocupación que no puede ser ignorada
El conflicto evidencia una tensión recurrente en la ejecución de obras públicas: por un lado, la necesidad de avanzar con proyectos de saneamiento que beneficien a la población; por otro, la obligación de garantizar que esas obras no generen nuevos riesgos ambientales o afecten recursos esenciales para las comunidades.
En este caso, la discusión no debería reducirse únicamente a determinar quién tiene la razón. Si existen cuestionamientos sobre la proximidad de la planta con las fuentes de agua, resulta necesario que estos sean respondidos con información técnica verificable, estudios transparentes y participación de los habitantes directamente afectados.
De igual manera, si los estudios existentes demuestran que la obra es técnicamente segura, corresponde al Municipio explicar de manera clara sus resultados y hacerlos accesibles a la comunidad para evitar que la falta de información alimente la desconfianza.
Vía Riobamba–Baños quedó afectada
El bloqueo registrado en Socorro Bajo ocasionó dificultades para cientos de usuarios de la vía Riobamba–Baños. Conductores y transportistas tuvieron que buscar rutas alternas, incluidos caminos secundarios y de tercer orden, para continuar sus desplazamientos.
Tras varias horas de paralización, dirigentes comunitarios y representantes municipales alcanzaron un preacuerdo para instalar una mesa técnica en la que participarán delegados del cabildo, técnicos responsables del proyecto, representantes de Cubijíes y beneficiarios de la obra.
El objetivo será contrastar los estudios relacionados con las condiciones del suelo y el impacto hidrológico de la infraestructura.
Por ahora, el conflicto queda en pausa, pero no resuelto. La mesa técnica tendrá el desafío de encontrar un punto de equilibrio entre dos intereses que no deberían ser incompatibles: garantizar el saneamiento ambiental y proteger las fuentes de agua de la población.
La pregunta de fondo será si los estudios existentes son suficientes para despejar las dudas de la comunidad o si será necesario realizar nuevas evaluaciones antes de continuar con una obra que compromete una inversión cercana a los 7 millones de dólares.

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