El posible fortalecimiento de El Niño en 2026 amenaza con reducir los caudales del Paute, comprometiendo la generación hidroeléctrica y elevando el riesgo de una nueva crisis energética para Ecuador.
El comportamiento térmico del océano Pacífico vuelve a encender las alertas en Ecuador. La posibilidad de que El Niño evolucione hacia un evento fuerte o muy fuerte en 2026 preocupa a los especialistas, especialmente por su impacto directo en la cuenca del Paute, el corazón hidroeléctrico del país .
Según un análisis de Alejandro Jaya, experto en el sector eléctrico ecuatoriano, la historia reciente respalda esa inquietud. Durante los episodios de 1997-1998, 2015-2016 y 2023-2024, los caudales del Paute se desplomaron justo en los meses más críticos para la operación del sistema eléctrico nacional . Y si el patrón se repite, Ecuador podría enfrentar un escenario energético complejo.
Ecuador: un país que consume más energía, pero con el mismo pulmón hidroeléctrico
El problema de fondo es estructural: Ecuador consume hoy mucha más energía que hace una década, pero sigue dependiendo casi del mismo bloque hidroeléctrico centralizado en la cuenca del Paute .
De acuerdo con Jaya, las cifras lo confirman:
La demanda diaria ya supera los 5.200 Megavatios (MW) en horas diurnas y llega a 5.400 MW en la noche .
El consumo diario rebasa los 110 Gigavatios por hora (GWh).
Para sostener ese nivel de consumo, el embalse de Mazar, que es el regulador clave del sistema, necesita caudales superiores a 100 m³/s de manera sostenida .
Pero los antecedentes no acompañan. En eventos fuertes de El Niño, los caudales han caído durante meses a rangos de 50 a 80 m³/s, insuficientes para la generación requerida hoy por el país .
Diario La Hora
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