Las medidas aplicadas hasta el momento no han sido suficientes para frenar la crisis energética que amenaza al país. Aunque el reciente apagón industrial logró desacelerar la caída del embalse de Mazar, la represa hidroeléctrica más importante de Ecuador continúa perdiendo caudal y bajó a 2.131 metros sobre el nivel del mar.
Con esta cifra, Mazar se ubica a escasos 16 metros de alcanzar su nivel crítico, el punto exacto donde el fondo del embalse acumula limo y residuos de sedimentos que, de ingresar al sistema, podrían dañar severamente las turbinas de generación eléctrica.
El agua caerá más rápido por la forma del embalse El panorama para las próximas semanas se torna aún más complejo debido a la geografía del lugar. El ingeniero eléctrico Alejandro Jaya advierte que la caída del nivel de agua se acelerará irremediablemente.
“El embalse es como una V. Ya estamos en la parte final, que son los últimos 15 metros, y ahí veremos que el embalse bajará rápidamente porque hay menos volumen de agua”, explicó el especialista.
La estrategia del Gobierno consistió en implementar apagones focalizados, principalmente en el sector industrial, con la esperanza de reducir la demanda nacional y extender las reservas de agua desde octubre hasta diciembre. Aunque la medida ralentizó el consumo —pasando de un promedio de 110-115 gigavatios hora a 101-104 GWh durante los miércoles y jueves—, el esfuerzo no logró detener el descenso de la represa.

Recomiendan apagones generales en la madrugada Frente a este déficit, el Consejo Consultivo de Ingenierías y Economía, un ente externo al Gobierno, sugirió tomar medidas drásticas inmediatas para toda la población y no solo para la industria.
Los expertos recomiendan iniciar con apagones generales programados para evitar cortes prolongados e imprevistos en el futuro cercano. “Dos horas durante la madrugada. Puede ser de 02:00 a 04:00; o de 01:30 a 03:30, o 04:30”, detalló Vladimir Játiva, miembro del consejo.
El sistema eléctrico nacional se encuentra bajo máxima tensión, ya que Mazar no logra recuperarse por la aguda sequía en los ríos del sur que la alimentan. Paralelamente, el complejo hidroeléctrico Coca Codo Sinclair, ubicado en el norte de la Amazonía, también ha disminuido drásticamente su aporte energético debido a los bajos niveles del río Coca.


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